Todd Martínez, director senior del grupo de soberanos para las Américas de Fitch Ratings, advirtió que México transita por un periodo de crecimiento económico muy débil acompañado de un déficit fiscal que merece atención. El principal punto de presión identificado fue el aumento de la deuda pública, aunque su nivel todavía fue descrito como manejable.

Las agencias calificadoras observan variables como crecimiento, deuda, déficit, ingresos públicos, estabilidad institucional y capacidad de pago. Sus evaluaciones influyen en la percepción de inversionistas y en los costos de financiamiento. Un país puede mantener deuda manejable, pero si la tendencia se deteriora sin un plan creíble, aumenta la preocupación sobre sostenibilidad fiscal.

El mensaje de Fitch no implica una crisis inmediata, sino una advertencia sobre disciplina y crecimiento. Para México, el desafío será combinar inversión pública, programas sociales y responsabilidad fiscal sin frenar sectores productivos. Mejorar crecimiento requiere certidumbre, infraestructura, energía suficiente, seguridad, Estado de derecho y capital humano.

Una estrategia equilibrada puede preservar confianza financiera y, al mismo tiempo, impulsar actividad económica con beneficios para empresas y hogares.