La recaudación fiscal en aduanas creció 25% en un año, de acuerdo con la información difundida durante la inauguración de una sede en Nuevo Laredo. El incremento fue estimado en 250 mil millones de pesos adicionales y se atribuyó a digitalización de procesos, mayor control administrativo y medidas de honestidad institucional.

Las aduanas cumplen una función doble: facilitan el comercio legítimo y protegen los ingresos públicos. En una economía abierta, la eficiencia aduanera influye en competitividad, tiempos de cruce, trazabilidad de mercancías y combate al contrabando. Nuevo Laredo es un punto neurálgico porque concentra una parte significativa del flujo terrestre entre México y Estados Unidos.

Una mayor recaudación puede fortalecer la capacidad del Estado para financiar infraestructura y programas sociales, siempre que los recursos se administren con transparencia. Al mismo tiempo, la digitalización puede reducir discrecionalidad y facilitar operaciones a empresas cumplidas. El desafío será mantener controles sin generar cuellos de botella.

Si se logra equilibrio entre vigilancia y agilidad, la modernización aduanera puede beneficiar tanto a las finanzas públicas como al comercio exterior.