Durante 2025 se recolectaron 264 toneladas de objetos inservibles y 14 mil 832 llantas que podían convertirse en criaderos del mosquito transmisor. También se reportó más de un millón de viviendas abatizadas, 22 mil 333 casas fumigadas con poder residual y 114 mil 100 hectáreas nebulizadas. Los casos confirmados bajaron de 2 mil 535 en 2024 a 614 en 2025, con mayor concentración en Madero, Tampico, Matamoros, Mante y Altamira.
El dengue exige intervención permanente porque el mosquito Aedes aegypti se reproduce en recipientes con agua acumulada, patios, llantas, azoteas y objetos abandonados. La prevención depende tanto de brigadas oficiales como de la participación de familias, escuelas, comercios y municipios. La reducción de casos es significativa, pero no elimina el riesgo, especialmente en temporadas de calor y lluvia.
La lectura sanitaria es clara: el control vectorial funciona cuando combina limpieza, vigilancia, fumigación y atención temprana. Mantener el esfuerzo puede evitar brotes, reducir consultas y proteger a grupos vulnerables. El reto para 2026 será impedir que la baja genere confianza excesiva.
En salud pública, la continuidad suele ser la diferencia entre un año controlado y una emergencia prevenible.
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