La estrategia incluye el Premio Estatal de la Juventud, Joven Fest 2026, una tarjeta de beneficios, bolsas de trabajo en colaboración con Santander, acciones dentro de jornadas de paz y actividades contra las adicciones. También considera festivales, cabalgatas, murales vinculados con el Mundial 2026, voluntariado, vivienda emergente con TECHO y campañas sobre menstruación digna, embarazo adolescente, salud mental y uso responsable de redes sociales.

El valor de la propuesta está en que reconoce la diversidad de necesidades juveniles. No todos los jóvenes requieren lo mismo: algunos buscan empleo, otros espacios culturales, otros acompañamiento emocional o herramientas para continuar sus estudios. Por eso, una política pública efectiva debe combinar prevención, desarrollo de habilidades, participación y acceso a servicios en los municipios.

Al vincular temas sociales con cultura, deporte, empleo y comunidad, el programa puede convertirse en una plataforma para fortalecer liderazgo local y reducir riesgos asociados al ocio sin alternativas. Su éxito dependerá de la continuidad, la medición de resultados y la capacidad de llevar actividades fuera de los centros urbanos. La apuesta es que las juventudes sean vistas como protagonistas del desarrollo estatal, no solo como beneficiarias de programas.